Diagnóstico
y terapéutica endoscópica.
La Endoscopía Digestiva es un método diagnóstico
que consiste en la visualización interna del tubo digestivo por
medio de fibras ópticas que transmiten la luz o por medios electrónicos.
El gran avance que promovió es una mejora en la capacidad de diagnóstico
de patologías gastrointestinales, pues esta práctica permite
la detección de lesiones de pequeño tamaño y el almacenamiento
de las imágenes en videocassettes, diskettes o CD-ROM. Además,
a través de este método se han logrado tratar patologías
que anteriormente eran sólo de resolución quirúrgica.
La especialidad de Terapéutica Endoscópica consiste en
la posibilidad de operar a través de un endoscopio. Esta práctica
es de fundamental relevancia ya que, al desarrollar procesos menos cruentos,
permite resolver el problema al paciente sin tener la necesidad de recurrir
a una laparotomía. En los años '70 se realizaban gastrostomías
semanalmente; hoy, este tipo de intervención ha disminuido considerablemente.
Otra de las ventajas de la Terapéutica Endoscópica consiste
en una mayor aproximación a las estructuras a tratar. Al inspeccionar
el revestimiento del esófago y del estómago con magnificación,
se pueden visualizar anomalías y actuar al mismo tiempo sobre ellas
(extracción de pólipos, toma de muestras para realizar biopsias,
colocación de prótesis colónica, etc.).Asimismo,
los tiempos de internación se acortan considerablemente. En general,
se trata de cirugías ambulatorias que demoran aproximadamente 30
minutos y en las que, en la mayoría de los casos, no exigen a los
pacientes un período prolongado de recuperación.
Paralelamente, una endoscopía a tiempo permite investigar zonas
donde pueda existir displasia o tumores tempranos, y así evitar
su desarrollo por medio de una resección endoscópica.
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